Tras el impacto que tuve al conocer la tercera tópica psicoanalítica, me dispuse a investigar y aclara todos mis conflictos causado por este trauma; previniendo así una masiva histeria colectiva.
Entre tiras y aflojas con mi delirio megalomaniaco, me di cuenta que no tengo respuesta a todo, y que las dudas y las faltas (como dice nuestro amigo Lacan) son importante. Ante esto les dispongo mi desenredo de la tercera tópica.
¿Que sabemos? Que en resumidas cuentas…“ Se plantea la existencia de una tercera tópica que implica la coexistencia universal de dos modos de funcionamiento psíquico: uno que consiste en procesos de complejidad creciente ordenados por la represión y el Ideal del yo, y otro que implica mecanismos de carga y descarga de lo nunca representado, asociados a la presencia constante de un yo Ideal” (Fuente: aperturas.org).
Para recordar o simplemente para aquellos que tiene una amnesia de evocación, explicare ciertos conceptos con la ayuda de nuestro colega Laplanche.
Tópica: “… lugares psíquicos de los que es posible dar una representación espacial figurada.”
Represión: mecanismo de defensa que consiste en que “… el sujeto rechaza o mantiene en el inconsciente representaciones ligados a una pulsión…”, que al satisfacerse pueden producir cierto displacer en el Yo. Es un mecanismo propio de las estructuras Neuróticas.
Ideal de Yo: o mejor conocido como el SUPER YO, hijo del complejo de Edipo. Trae consigo las identificaciones parentales, que serán nuestros parámetros de actuar y pensar. Es el gran culpable de nuestros “cargo de consciencia”.
Yo Ideal: “Formación intrapsíquica que se define como un ideal de omnipotencia narcisista forjado sobre el modelo del narcisismo infantil.”
En esta nueva teorización, el concepto de ESCISIÓN se convierte en la piedra angular, elevándola a una valoración fundamental y estructural del aparato psíquico; dejando atrás su (hasta ahora, única) función defensiva.
La tercera tópica plantea que el aparato psíquico tendría dos modos de funcionamiento diferentes, que coexisten simultáneamente en el aparato psíquico. Se hablaría de un inconsciente reprimido: es el inconsciente que conocemos (gracias a las cátedras de Introducción al Psicoanálisis I y II; o mas bien, cualquier cátedra de nuestra carrera), procedente de la represión, y donde habitan los afectos o representaciones desligados de sus pares, previniendo así el displacer que producen para nuestro Yo.
Hablamos de un lugar donde existe una estructura edípica conflictiva (EEC), universal y común a todo sujeto hablante que posibilita el pensamiento, las fantasías, los sueños, los síntomas psiconeuróticos, los actos fallidos y las transferencias; todo para poder descargar de una manera “mas placentera” y evitar o disminuir la tensión psíquica.
El Inconsciente escindido, donde no incluye un sistema preconsciente, ni una censura, y por lo tanto no existen en él representaciones de palabras, sino solo huellas mnémicas activables y mas o menos facilitadas, a merced de magnitudes excitables nunca ligadas. Estos teóricos lo piensan como parecida a una estructura narcisista nirvánica (ENN) universal y común a todo sujeto vivo.
Nuestros colegas nos dicen:
“…Desde el trabajo de Freud en 1938, considero entonces importante tener en cuenta lo siguiente:
a) La escisión no es una defensa del yo que se pone en funcionamiento en ciertas circunstancias. Es un hecho fundante del aparato psíquico que implica considerar el fetichismo no como patología sino como una condición del ser humano. Es decir la escisión es lo que permite que coexistan procedimientos defensivos contra la realidad (desmentida) y otros contra la pulsión del ello (represión).
b) Cada acto psíquico como producto final incluye algo que se reprime y algo que se desmiente, tanto en la percepción como en el recuerdo. Implica algo que se habla y algo que se actúa, algo del orden narrativo y algo inefable.
c) El aparato psíquico tendría [así] dos modos de funcionamiento inevitablemente coexistentes sin relación transaccional y con una doble dinámica: “vertical” característica de la lógica de la represión y “horizontal” propia de la escisión, que entendemos como tercera tópica.
Y ustedes querido futuros colegas se preguntaran donde se posiciona la dimensión de social y su importancia en la vulnerabilidad (temas mencionado en el articulo: ¿Creían que todo estaba dicho en psicoanálisis?... ¡No!). Estos aventureros postulan que cuando un sujeto tiene dificultad en el enfrentamiento de las situaciones estresantes, una baja tolerancia al desamparo o a pérdidas significativas, y/o una significativa presencia de cogniciones y comportamiento de riesgo, estamos hablando de una vulnerabilidad somática, que es el resultado del predominio de una forma de funcionamiento psíquico que consideramos propio de la estructura narcisista nirvánica, que implica:
Una insuficiente organización representacional, una carencia de recursos mentales y una fuerte tendencia a la descarga. “…De acuerdo a esta concepción cuando se produce una situación traumática se altera el principio de programación donde lo primero que se pierde es lo último que se adquirió. El mecanismo de desorganización puede ser regresivo o progresivo, es regresivo cuando puede ser detenido por los sistemas funcionales ó puntos de fijación, verdaderos reservorios de energía con producción sintomática reversible. En la desorganización progresiva no hay detención psíquica y se produce la caída o el derrumbe somático…”
Y ¿el contexto sociocultural / Red Vincular?
Entendemos como Red Vincular a la “presencia e interiorización de relaciones significativas que se traducen en una percepción subjetiva de sostén y/o de stress de magnitudes variables”. El concepto de sostén incluye tener tanto a quien recurrir como en quién pensar para sentirse reconfortado, apoyado o motivado; el concepto de stress incluye tanto los vínculos hostiles, exigentes ó confusos como la sensación de no tener a quién recurrir. Esta variable incluye las relaciones que establece el sujeto en su ámbito familiar y por ende en la sociedad. Las características de la Red Vincular -más “sostenedora” o más “estresante”- las consideramos de gran importancia para:
“… a) La regulación de la autoestima y de la identidad.
b) La elaboración de duelos.
c) La constitución de valores y proyectos vitales.
d) El afrontamiento de situaciones traumáticas (sucesos externos, enfermedades orgánicas, etc.)… .”
En este sentido una Red Vincular crónicamente estresante quedaría asociada a un funcionamiento preconciente que tiende a ser repetitivo en su afán por ligar las magnitudes traumáticas, y su expresión predominante estaría caracterizada por distorsiones cognitivas con un fuerte sentimiento de desesperanza y ansiedad difusa. “Obsérvese que estas son manifestaciones que incluimos en la definición de vulnerabilidad y que son sostenidamente impermeables a las interpretaciones que intenten develar algún contenido reprimido, independientemente de que –de acuerdo al modelo de la tercera tópica- coexistan con soluciones neuróticas.”
En resumidas cuentas una red vincular sostenedora va a prevenir que un sujeto se vuelve vulnerable al predominio del funcionamiento nirvánico.
Es sobre este funcionamiento que me surgieron dudas que quiero compartir con ustedes y si es posibles intercambiar conocimientos:
El Funcionamiento Nirvánico ¿es el mismo funcionamiento que
Para cualquier comentario, sugerencia, retroalimentación o cosas varias; comunicarse con el maestro Freud para aclararlas o en su defecto con el mail: psicoramachile@gmail.com y veremos que hacemos.
Sin mas delirios…
Bizarr-O-rama!
Fuente: http://www.aperturas.org
Autor del artículo original: Zukerfeld, Rubén
· Freud, S. (1914 ) “ Introducción al Narcisismo”, B.N., I
devaluation and defensiveness”. Social Psychiatry, 11. 15-25, 19
· Zukerfeld, R. Acto Bulímico, Cuerpo y Tercera Tópica. Paidós, Buenos Aires, 1996.
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